Bienvenidos al primer post "Blogger Traveller", iniciativa del blog Mi dulce melocotón, que nos encanta y que compartimos con 100 blogs más de distintas ciudades. Esta va a ser una nueva manera de viajar sin movernos de casa. Todos los blogs participantes publicarán un post sobre un mismo tema pero desde una ciudad diferente. Nos estrenamos con el tema del invierno y como Mallorca no es muy grande aprovecharé la excusa para salir de Palma y enseñaros mis cosas preferidas del invierno en la isla.
¡Y ahí va mi relato! Para quien crea que en Mallorca es verano todo el año y que vivimos en la playa que se quite de la mente semejante idea, ya que es absolutamente incierta. En Mallorca también tenemos invierno y frío, incluso nieva, no es algo frecuente pero sucede, sobre todo en las montañas, aunque ha llegado a nevar hasta en la orilla del mar, como podéis apreciar en esta foto del año pasado (cedida por Arde magazine).
El fin de semana pasado decidimos pasar el día fuera de la ciudad realizando planes que nos encantan: ir a un rastro en busca de objetos únicos, ir a un restaurante con solera a comer un "arrós brut" (plato de invierno típico mallorquín) y pasear buscando un lugar bonito para tomar un café en algun pueblo mono.
Me gustaría transmitiros la especial sensación que uno siente cuando deja la ciudad atrás y se adentra en el interior de Mallorca. Salir de Palma es como viajar en el tiempo, en el que la
isla se queda como anclada en el pasado, en un tiempo en el que artistas
de la talla de Frederic Chopin, Robert Graves, Ruben Darío o Santiago Rusiñol,
viajaron a la isla buscando la calma y la inspiración
para sus obras artísticas.
Para poder aprovechar bien el día nos levantamos tempranito, nada más coger la carretera para salir de la ciudad nos topamos con el
campo, lleno de olivos, cerezos y almendros, y las montañas, tan bonitas y características de la isla. Entonces
es cuando empezamos a respirar, a desconectar y a relajar la mente. Es
algo que se agradece y que siempre digo que debaría hacer más.
Nos dirigimos hasta el pueblo de Consell, que se encuentra a 20 minutos de Palma, un pueblo típico mallorquín, con sus preciosas y antiguas casas de piedra, de ventanas con persianas mallorquinas, con algún molino que nos sorprende en nuestro camino...
En Consell todos los domingos por la mañana se celebra el Mercat dels Encants. Este mercadito ofrece venta de objetos de segunda mano, antigüedades, libros, muebles, ropa, de todo lo que os podáis imaginar y mucho más. Pero no solo encontramos objetos, también hay paraditas de pan y exquisiteces mallorquinas (empanadas, cocas de trampó, cocarrois...), de buñuelos de viento o un asador argentino de carne. Solo el hecho de visitar el mercado ya es emocionante, ¡nunca sabes lo que vas a poder encontrar!
Después de visitar todo el mercado, de haber agudizado todos los sentidos en busca de los objetos anhelados, a uno se le ha abierto el apetito y se merece una buena comilona. Y qué mejor que ir al precioso pueblo de Alaró, que se encuentra solo a 10 minutos. Allí podremos encontrar muchos sitios donde comer, pero el que yo recomiendo como verdaderamente especial es el Restaurante Es Verger, que está en el camí del Castell de Alaró.
Hay que llegar hasta el pueblo y luego seguir las indicaciones que te llevan al castillo, a medio camino encontramos el restaurante. En él probé mi primer arròs brut y a él he vuelto para repetir ya algunas veces, también es un lugar al que me gusta llevar a los amigos que vienen de visita a Mallorca y siempre quedan impresionados. Y, ¿qué es un arròs brut? Pues un arroz caldoso y especiado (con azafrán, canela y pimienta) en el que se mezclan verduras (judías, setas) y carne (pollo o conejo), se cocina y sirve en cazuela de barro y alimenta que no veas. El significado de arròs brut es arroz sucio, por el color resultante de la mezcla de ingredientes. Además del arroz también nos comimos unos caracoles y un pan moreno con
alioli y olives trencades, además de pudding de ensaimada de postre, todo ello muy típico de la gastronomía
mallorquina y de verdad unas delicias sencillas, pero exquisitas.
La excursión de subida al castillo la dejamos para otro día, es altamente recomendable por las vistas desde la cima, incluso cuenta con un refugio donde quedarse a dormir y con otro restaurante. Pero nuestro plan para este día era otro, ir a tomar un postrecito y café en algun sitio mono. Volvimos al pueblo de Alaró y rematamos el plan con una sobremesa muy dulce, acompañada por el calor de la chimenea y una buena conversación. ¿Qué más se puede pedir para un domingo de invierno?
Para los que no conozcáis la isla de Mallorca os tengo que decir que es una verdadera maravilla tanto en verano como en invierno. En verano sus playas son paradisíacas, además de ser muy diferentes entre sí, tiene más de 200 así que recorrerlas es toda una diversión pues cada una de ellas tiene su encanto y sus características que la hace especial. La isla en verano, como es sabido, ofrece mucha diversión, pero a parte de los sitios turísticos planteados para pasar el día de playa y la noche de fiesta, lo verdaderamente interesante son las verbenas de los pueblos, donde grandes y pequeños se lo pasan en grande.
En invierno, habréis podido comprobar que vale mucho la pena visitarla, es una isla tranquila, con una naturaleza bellísima, unos pueblos, gente y gastronomía que no tienen desperdicio. En todo ello encontramos la auténtica cultura mallorquina que iremos desvelando según los temas que se propongan en el Blogger traveller.
Os dejo unas imágenes del precioso paisaje mallorquín de finales de invierno. Y si quieres visitar los inviernos de los demás blogs los encontrarás en Blogger Traveller Marzo.

