12.12.11

La bella Venecia

Ciudades: Venecia, Burano y Torcello
Días: 7
Medio de transporte: avión
Alojamiento: hotel

Nunca había pensado en realizar un viaje a Venecia, me parecía un destino poco agradable para el visitante, había oído que era sucia, que se caía a trozos, que olía mal, que el agua no estaba limpia, etc. Así que la Biennale de Venezia fue el reclamo para visitar la ciudad, siempre que podemos a Pau y a mí nos gusta combinar turismo y evento cultural, en este caso una bienal de arte era lo mejor de lo mejor. Lo primero que debo decir es que Venecia es, sin duda, una ciudad para visitarlen pareja, si la tienes la echarás de menos y si no la tienes la anhelarás. 


Al llegar a Venecia lo primero que hicimos fue montar en el vaporetto, en ese momento ya quedé totalmente enamorada de la ciudad, en seguida uno se da cuenta de que es un lugar especial, que rebosa romanticismo por todos sus poros, además nuestro primer día allí fue un día soleado y la luz la hacía todavía más bella. Recomendamos que la mejor primera toma de contacto que el visitante puede tener es realizando un recorrido por el agua en vaporetto y si es en algún asiento en la parte delantera, mejor que mejor, pues es el lugar desde donde Venecia se presenta en su máximo esplendor, sin duda.

Puedo afirmar que Venecia es la ciudad más bella y romántica que he visitado, los románticos disfrutarán de cada rincón de la ciudad, pues todos sus ellos son dignos de postal, los que no lo sean dejarán florecer su romanticismo más oculto y no podrán resistirse al encanto veneciano. Todos los comentarios que había oído acerca de la ciudad desaparecieron de mi mente por completo durante los primeros instantes en el vaporetto pues el agua estaba preciosa, la antigüedad de los edificios los dota de más belleza, si cabe, y para nada huele mal ni está sucia, sino todo lo contrario. 

Algo de lo que debo avisar antes de continuar y de que os vayan entrando ganas de realizar un viaje a este destino, es que Venecia todo lo que tiene de bella lo tiene de cara, hay que ir con un buen presupuesto ya que el nivel de vida es alto y se nota mucho la diferencia con los precios españoles. El alojamiento, el transporte y los restaurantes son caros por norma, si tenéis un presupuesto justado deberéis buscar las mejores opciones para todo. Aún y así Venecia es un destino obligatorio, pues es una ciudad única por vivir sobre el agua y por lo bonito que es todo: las calles, los puentes, monumentos, edificios, palacios, iglesias, ventanas, balcones, góndolas, muelles, terrazas, tiendas y sobre todo por toda la cultura y el arte que se respira en ella. Además tomar una porción de pizza recién hecha sentados en cualquiera de esos preciosos puentecitos de la ciudad tiene mucho pero que mucho encanto.


Nuestro viajecito lo hicimos en junio y la verdad es que fue un acierto por varios motivos: una vez inaugurada la biennale y después de que los profesionales del mundo del arte ya hayan pasado por allí, el número de visitantes desciende notablemente y se puede visitar con tranquilidad, sin apenas colas, ni agobios, ni aglomeraciones de personas ante cada obra...el recorrido por los pabellones de los Giardini resulta de lo más agradable y cómodo ¡y así da gusto! La bienal dura hasta noviembre aunque algunos de los eventos colaterales finalizan en agosto, así que tampoco hay que dejar la visita para el final ya que os podéis perder un montón de cosas.


En Venecia siempre váis a encontrar turistas porque es una de las ciudades más visitadas del mundo,  en estas fechas haberlos haylos pero más adelante son mucho más numerosos y la estancia que debería ser idílica puede resultar incómoda y desagradable para quien no le apetezca un ambiente super turístico con grandes masificaciones. Si el número de turistas se hubiera multiplicado nuestros días allí no hubieran sido tan agradables.

Otro motivo bueno de elegir estas fechas fue el tiempo, el calor era sobradamente soportable en los momentos de más auge, solamente nos tocó alguna lluvia puntual como último coletazo de la primavera, así que los paraguas deben ser obligatorios a meter en la maleta, pero como en todos los viajes...


¿DÓNDE NOS ALOJAMOS?
Hay muchísimos hoteles y muy bonitos pero como antes he dicho ¡es muy caro! Nosotros buscamos algo bien situado y asequible y encontramos el Hotel Albergo San Samuele, no tiene desayuno en el mismo hotel, pero te ofrecen la opción de ir a un restaurante con el que tienen un acuerdo y desayunar por 5 euros. Nunca llegamos a ir, ya que no nos iba de camino en ninguna ocasión, pero los comentarios del libro de visita eran muy buenos y el lugar parecía bonito en las fotografías. Como curiosidad este hotel ofrece rutas en góndola con la única gondoliere mujer de la ciudad, se ve que es toda una celebridad.


El Albergo San Samuele se encuentra en el sestiere de San Marco, a 2 minutos del Campo di San Stefano, una plaza bastante grande con varios restaurantes elegantes y con amplias terrazas, con la Chiesa di San Stefano, heladerías y otros restaurantes y cafeterías cercanas con precios más asequibles que otras zonas mucho más turísticas. Lo bueno es que desde allí estábamos cerca de todo, estábamos a unos 15 min de la Plaza San Marco, a 20 del Mercado Rialto y a 25 del Campo de Santa Margherita, así que ideal. Las paradas del vaporetto más cercanas eran Accademia y San Angelo. Eso sí, para ir a los Giardini había que coger vaporetto y de ahí ir al Arsenale dando un paseíto.


¿CÓMO NOS MOVEMOS?
Para moverse por la ciudad hay que caminar mucho, así descubres rincones que no aparecen en las guías,  pero es inevitable coger el vaporetto (6,50 o 3 euros, si realizas solo una parada) o el traggetho (góndola que te lleva de un lado a otro de la calle por un módico precio de 0,80 céntimos). Nuestra recomendación es calcular las veces que necesitéis coger el vaporetto en relación a aquello que se quiera visitar, si el número llega a 7 vale la pena pagar el abonamento de 50 euros que permite todos los viajes que se quieran realizar en una semana, si por lo contrario no llegáis a 7 vale la pena centrar en un solo día las visitas a realizar con vaporetto pues hay un bono de 12 horas por 16 euros y 12 horas dan para mucho, al menos a nosotros nos dio y lo aprovechamos bien visitando las islas de Burano (pequeña isla de pescadores con casitas de colores) y Torcello (isla muy importante por su patrimonio histórico). 


BIENNALE DI VENEZIA
La Biennale di Venezia es uno de los eventos culturales más importantes del mundo, pues es una bienal que en los años impares está dedicado al arte, el cine, el teatro y la música y en los pares a la arquitectura y al archivo histórico, así que no tiene desperdicio se mire por donde se mire.


La entrada a la bienal de arte es válida para un día a los Giardini (donde se encuentran los pabellones de los distintos países participantes) y para el Arsenale donde hay diferentes exposiciones colectivas, cuesta 16 euros y los estudiantes tienen descuento solo hasta 26 años. Yo soy estudiante de master  y Pau de doctorado pero tenemos más de 26, edad en la que se supone que tienes que tener solvencia económica para pagarte la entrada completa. Ah, fue muy curioso que con la tarjeta de IKEA dieran entrada reducida.


Cada año se escoge a un comisario de reconocido prestigio para hacerse cargo de la mayor exposición de la bienal en el pabellón central de la biennale y que centra la máxima atención de todo el evento. Este año, la 54ª edición, se le encargó a Bice Curiger que realizó "Illuminations" una colectiva de 83 artistas contemporáneos de todo el mundo, la innovación de la cual era incluir obras de Tintoretto que tenían en común el concepto de la exposición que era la iluminiación del artista, la experiencia de la epifanía que inspira al autor para realizar su obra. 


A parte del pabellón central encontramos los parapabellones de diferentes países, cada uno con una arquitectura diferente y peculiar y representados por un artista seleccionado. Es toda una experiencia ir descubriendo cada uno de ellos, tan distintos entre sí y tan sorprendentes, un valor añadido a lo que sería simplemente visitar un festival de arte.

 
  

Tengo que decir que en cuanto a nivel artístico esperaba más de este evento, pero es impresionante poder ver tanto arte junto en unos espacios tan privilegiados y con tanto carácter, para mí lo mejor fue ver cómo dialogan las obras en los distintos lugares que Venecia abre para albergar exposiciones e instalaciones (palacios, bibliotecas, etc.), además siempre hay exposiciones fuera del circuito de la bienal que se suman extraoficialmente a él, pero que pueden ser interesantes como la de "Il mondo vos apartient" del Palazzo Grassi


Lo que más nos ha gustado de la bienal es: como pabellón el de Estados Unidos con los artistas Alora y Calzadilla y sus obras objetuales y performance (coincidió que al llegar al pabellón estaba a punto de empezar la performance que podéis ver en el vídeo), el de Francia con "Chance" de Christian Boltansky, el de Gran Bretaña con Mike Nelson, el de Portugal con Francisco Troppa, y como exposición “Glasstress” en el Palazzo Franchetti.



Como evento colateral nos encantó la representación árabe “The future is a promise”, como  instalación la impresionante "Ascension" de Anish Kapoor en la Basilica de San Giorgio Maggiore y la de Maurizio Cattelan en “Illuminations”, como parapabellones el de Monika Sosnowska en los Giardini y el de Song Dong en la Arsenale, como obra la casa estrecha de Erwin Wurm y no podemos olvidarnos de los guiños al artista chino Ai Wei Wei, en esos momentos detenido por el gobierno de su país, que se encontraban por toda la ciudad.

 





Como curiosidad, la obra que ocupaba el pabellón de suiza representado por Thomas Hirschhorn, artista que se dedica a realizar instalaciones a partir de material reciclado (latas, libros, plástico, etc.),  nos la volvimos a encontrar un mes después en la exposición "El intervalo luminoso" del museo  Guggenheim de Bilbao, viaje que podéis descubrir aquí


El pabellón de España este año estaba representado por Dora García, que había formado para la ocasión un equipo de colaboradores que ofrecían performances diferentes cada día durante toda la bienal. El evento colateral de Cataluña y Baleares estaba en un antiguo almacén del muelle y la obra seleccionada fue de Mabel Palacín. 

 

En la Biennale di Venezia hay tanto arte que no te lo acabas, pero en los días que estuvimos creo que lo vimos casi casi todo. Nos encantó el Arsenale, fue el mayor astillero naval del mundo, y para esta ocasión se llena de arte por todos sus naves, también los demás eventos colaterales realizados en espacios muy peculiares como salones de casas antiguas, naves, jardines, etc. todo de una elegancia a veces decadente con un encanto único.



Pero no todo en la biennale es ver arte sino que también hay lugar para el descanso, para comer algo rápido, para tomar un café, tomar el sol, etc. Estos espacios nos dieron la vida en nuestro recorrido artístico tan y tan intenso, además diseñados con mucho gusto, como nos gusta a nosotros.




¿QUÉ VER Y HACER EN VENECIA?
Venecia es una pasada ya que te permite ver y hacer muchas cosas. Imprescindibles serían el Gran Canal con sus maravillosos puentes de Rialto, de l'Accademia, la Piazza San Marco con sus cafés y su basílica bizantina, el Palazzo Ducale, la Basílica de San Giorggio Maggiore, la Chiesa di Santa Maria della Salute, el Mercado de Rialto, el Campo de Santa Margheritta, la colección de Peggy Guggenheim, ir en góndola, ver todos los palacios e iglesias que sean posible, nosotros tuvimos la suerte de visitar varios abiertos con motivo de la bienal, pero sobretodo Venecia hay que patearla porque no tiene desperdicio de principio a fin, es en sí misma una obra de arte y el simple hecho de pasear y mirarla ya vale la pena porque no le falta detalle.





Otra cosa, si tenéis tiempo es practicar el dolce far niente, es decir el no hacer nada, simplemente relajarse en una terracita o una osteria y llenarse del espíritu de la ciudad (acompañado de un aperol en una terracita es la mejor de las maneras), nosotros lo practicamos, después de haber pateado y ver todo y más y nos sentó de perlas. Paralelamente a las cosas qué ver una super experiencia es comer y beber, qué desayunos, qué pasta, qué pizzas, qué aperitivos, qué embutidos, qué helados, qué paninis...todo está riquísimo y es una gozada en cualquier sitio que vayas. 




BURANO Y TORCELLO
Burano está super cerquita de Venecia, solo a 7 km, así que es una excursión que podéis hacer en un día ya que se tarda en llegar unos 20 min. y como la isla es pequeñita, viven solo 7.000 habitantes, se ve rápido. Burano es famosa por tener todas las casas pintadas de diferentes colores, lo que la hace una isla muy atractiva y diferente a Venecia, además la mezcla de ser una isla donde los habitantes son humildes pescadores y artesanos del hilo la hace muy diferente a la elegancia y estilo de su vecina. En Burano hay mucho ambientillo ya que además de pasear se puede ir de compras por sus numerosas tiendecitas con souvenires típicos (figuritas de cristal de Murano, piezas artesanas de hilo...), comer en uno de tantos restaurantes de pescado o visitar la iglesia de San Martino famosa por su antiguo campanario.




Nosotros, que aprovechamos muy bien el tiempo, además ese día visitamos Torcello (del romano Torcellum "lugar que emerge de entre las aguas"), que está más alejada, el trayecto desde Venecia son unos 40 minutos y desde Burano solo 20. Esta isla, a diferencia de Burano, es muy rural y tranquila, en ella viven apenas 20 personas, aunque fue una de las primeras islas habitadas del Veneto. Lo que ofrece es la hermosísima Basílica de Santa Maria dell'Assunta, del año 639 (la más antigua de toda Venecia) y con un impresionante campanario de 50 metros, la Iglesia Santa Fosca, el trono de Atila (silla de piedra blanca aunque no se sabe con certeza si Atila, el rey de los hunos la llegó a usar) el museo arqueológico dell'Estuario y el puente del diablo, un puente sin barandas, todo ello conforma un maravilloso conjunto patrimonial para lo pequeñita que es la isla. Además en ella se encuentra Locanda Cipriani, una famosa casa de huéspedes con mucho encanto en la que se alojó Ernest Hemingway y donde hoy se celebran preciosas bodas y otros eventos. A nosotros la visita nos valió la pena por los incríbles mosaicos bizantinos de la Basílica datados del siglo XII a XV, de los cuales destacamos el increíble mosaico del Juicio final por su belleza y dimensiones, aunque estaba prohibido sacar fotografías y no os lo podemos mostrar. 





SITIOS CON ENCANTO
Todo en Venecia tiene mucho encanto pero hay un encanto que se limita a lo visual y otro encanto que se trata de sentirse a gusto en un sitio, de este último destacamos el barrio donde nos alojamos, nos sentimos como en casa en él, a dos pasos del Campo di Stefano, que ya hemos mencionado, y que nos gustó porque era muy tranquilo por el día y muy animado por la noche, lleno de restaurantes auténticos y de barecitos muy simpáticos, tiendas curiosas, así como colmados de comida italiana que nos parecían auténticas tiendas de delicatessen.




Otro de los puntos fuertes fue el Campo de Santa Margheritta que resultó ser un barrio delicioso. Lo que nos gustó de él fue ver la otra Venecia, esa Venecia de la ropa tendida en la calle, de la gente sacando sus sillas para tomar el fresco por la noche, de los estudiantes saliendo a tomar algo... Agradecimos mucho salir del meollo de la ciudad para alejarnos del turismo y adentrarnos en la Venecia auténtica, la popular, la de toda la vida y con precios de barrio que nos permitió descansar de los precios disparatados.



Nos fascinó la Venecia más elegante, más señorial y majestuosa, la que demuestra que en tiempos pasados fue una ciudad llena de lujo y ostentación, pero también nos ha fascinado de igual manera la Venecia decadente, la que se cae a cachos, la de la ropa tendida, la más popular. Ambas conviven y a nosotros nos encantó ese contraste y nos sorprendió ya que lo que conocíamos era la típica Venecia de postal, la que se vende turísticamente.



Creo que este viaje es en el que más feliz me he sentido, tuvo mucho que ver el tiempo, casi siempre viajamos en invierno con frío y con días cortos, otra cosa que me hizo muy feliz fue descubrir la belleza de cada rincón, cada detalle, además de tanto arte, contexto en el que nos movemos habitualmente y nos encontramos muy cómodos, y por otro lado el poder pasar tiempo juntos y dejar los trabajos y obligaciones de lado. Pero esto no fue todo.. 




UN RECUERDO DE VENECIA PARA TODA LA VIDA
Con todo lo explicado hasta ahora este viaje ya era un viaje inolvidable pero aún la visita a Venecia tenía más que ofrecer y es que Pau me tenía preparada una super sorpresa, fue allí donde me pidió que nos casáramos, debajo de nuestro puente preferido, el puente de la Accademia, y bajo la luz de la luna y con unos anillos la mar de originales, por supuesto le dije que sí.


6 comentarios:

  1. ayyyyyyyyy! pero que bonito!!!! yo que me estaba leyendo la entrada tranquilamente... me he emocinado! :) jejejejeje acabo de empezar a leer el blog y me lo pienso leer enterito! felicidades por el blog y por la supernoticia!!!!

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  2. Qué ilusión encontrarte por aquí. Muchísimas gracias por pasarte por mi blog y por tus palabras. Y sí, es una supernoticia con la que estamos muy ilusionados ;)

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  3. ay mi niña, quien lo hubiera dicho cuando nos conocimos recién llegadita a la isla! Os deseo mucha felicidad juntos! Marina

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  4. Gracias Marina. Sí, cuánto tiempo ha pasado desde que llegué y cómo nos han cambiado las cosas, y a ti la primera!!!

    Dory

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  5. Yo siempre soñé con hacer un viaje por Venecia, pero nunca he podido ir. Espero algún día, por el tema del dinero, conseguir un hotel barato en venecia que me deje la posibilidad de conocer esa hermosa ciudad.

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  6. Osvaldo, te animo a visitar la ciudad, y no es necesario alojarse en un hotel, conoces la oferta de http://www.9flats.com/es/
    https://es.airbnb.com ? Son habitaciones en casas de gente local, te lo recomiendo, hay muy buenos precios.

    Dory

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